El ser humano, en su afán por comprender la composición del Universo, tiende a reducir la información que la naturaleza le brinda a conceptos simples. Como ejemplo tenemos las ideas de los filósofos griegos Demócrito, Leucipo y Epicuro sobre el concepto de elementos: unas cuantas sustancias a partir de las cuales forman todas las demás; y de átomos o partículas indivisibles las cuales forman los elementos.
Sin embargo, este concepto no se obtuvo como resultado de la experimentación,  sino como una necesidad filosófica que explicara la realidad. Éstos pensadores proponían que la materia no podía dividirse indefinidamente, por lo que debía existir una unidad o bloque indivisible e indestructible que al combinarse de diferentes formas creara todos los cuerpos macroscópicos que nos rodean.



Estas ideas no fueron aceptadas, la influencia de Aristóteles, otro gran pensador griego, hizo que se impusiese la teoría de los cuatro elementos, según la cual la materia era de naturaleza continua  y estaba formada por diferentes combinaciones de   Tierra,  Agua,  Aire y  Fuego.





Ya en épocas más recientes, con los resultados experimentales  de Brown (movimiento browniano), Faraday (electrólisis) ,  Lavoisier (conservación de la masa) y muchos otros, se consolidó la idea atómica. Ejemplificada en el modelo de Dalton.

Posteriormente con el descubrimiento del electrón, el núcleo y el fotón, se demostró que el átomo tiene una estructura interna. En este periodo se desarrollaron los modelos atómicos de Thompson, Rutherford y Bohr.




La siguiente etapa de la estructura de la materia se refiere a la era de las partículas "nucleares": el protón, el neutrón, el positrón, etc. Todas estas partículas fueron consideradas como los bloques más elementales de la naturaleza hasta que su número fue aumentando y  ya no se creyó que fueran las fundamentales.



Finalmente en la actualidad se realizó otra unificación, a través del modelo estandard. En la cual los bloques fundamentales serían los cuarks y leptones.